Asesoramiento Filosófico Sapiencial

El Asesoramiento filosófico es un espacio de encuentro en el que un filósofo acompaña a sus consultantes en una indagación dialogada orientada a clarificar, desde una perspectiva filosófica, sus preguntas, retos e inquietudes existenciales.

A su vez, el Asesoramiento filosófico sapiencial (AFS) es un modo particular de entender y practicar el Asesoramiento filosófico introducido por Mónica Cavallé.

Conoce más detalles en la web de la Escuela de Filosofía Sapiencial.

Preguntas frecuentes

¿Quién suele acudir y en qué situación se acude a una consulta de AF?

Se acude a una consulta de Asesoramiento filosófico por motivos diversos. Por ejemplo:

También es frecuente que acudan a un filósofo asesor personas que no sobrellevan retos ni conflictos especiales, pero que desean indagar en su filosofía personal, conocerse mejor, profundizar en alguna cuestión particular o examinar algún aspecto de su vida.

¿Es necesario tener conocimientos filosóficos previos?

El Asesoramiento filosófico es una indagación filosófica viva, experiencial, que no necesita remitirse a antecedentes intelectuales. Por lo tanto, no es necesario que el consultante posea conocimientos teóricos de la filosofía. Las consultas no se centran en estos últimos, sino que en ellas se toma conciencia, se comprende y se amplía la filosofía personal y operativa del consultante, la que se refleja en sus acciones, emociones y pensamientos cotidianos.

Por otra parte, puesto que el Asesoramiento filosófico es un acompañamiento en la labor de autoconocimiento del consultante, el filósofo lo acompaña partiendo siempre desde el lugar en el que aquel se encuentra.

«Hay quienes imaginan que lo definitorio del Asesoramiento filosófico es el recurso a la historia de la filosofía. Pero no es así. Filosofar es pensar por uno mismo, tener autonomía de criterio y una comprensión propia fruto de la observación directa, sostenida y penetrante de las cosas. Por este motivo, el uso de la historia de la filosofía no es, en ningún caso, lo que determina que una consulta de Asesoramiento filosófico sea filosófica, sino solo un procedimiento optativo más que puede servir para ilustrar y enriquecer las conclusiones a las que va llegando por sí mismo el asesorado y para enriquecer su horizonte y sus referencias. En el Asesoramiento filosófico, el conocimiento de textos e ideas de la tradición filosófica no se constituye, por tanto, como un criterio externo de autoridad ni como un sustituto vicario que ahorre al asesorado su propio proceso de comprensión activa.»

Mónica Cavallé, Arte de vivir, Arte de pensar: Iniciación al asesoramiento filosófico

¿Cuál es la relación del Asesoramiento filosófico con las terapias psicológicas o psiquiátricas?

El Asesoramiento filosófico sapiencial es una práctica filosófica que emplea métodos estrictamente filosóficos.

Es característica de nuestra época la tendencia a «medicalizar», «patologizar» y «psicologizar» el sufrimiento humano, obviando el peso que tienen en la experiencia humana los factores culturales, sociopolíticos, económicos y, sobre todo, los filosóficos.

Ahora bien, la psicología fue una disciplina de la filosofía hasta el siglo XIX, lo que inevitablemente las hermana. Las afinidades y divergencias entre ambas varían en función de la escuela psicológica de que se trate: las psicoterapias humanistas, la terapia emotivo-conductual de Albert Ellis y a la psicología transpersonal, por ejemplo, beben en mayor grado de la filosofía que otros enfoques psicoterapeúticos. A su vez, la filosofía abarca tradicionalmente otras disciplinas además de la psicología: la metafísica (cómo es la realidad), la antropología (cómo es la naturaleza humana), la lógica (cómo pensar de forma sistemática y coherente), la ética (qué es el bien y cómo ha de guiar la conducta humana)…

Una característica fundamental de la filosofía es el amor genuino y desinteresado por la verdad, mientras que el objetivo de las psicoterapias contemporáneas es el bienestar de la persona y su equilibrio psico-emocional. Esta orientación a la verdad es para la filosofía un fin en sí mismo, y no se instrumentaliza ni se pone al servicio de ningún objetivo diferente, como puede ser el bienestar emocional.

Pero si bien el objetivo del Asesoramiento filosófico sapiencial es vivir de acuerdo a la propia verdad, no resolver problemas psicológicos, una consecuencia que se desprende de vivir con veracidad es que la mente y las emociones se ordenan naturalmente. Por lo tanto, el camino filosófico siempre tiene repercusiones sanadoras en nuestra realidad anímica, siempre tiene un efecto profundamente transformador y armonizador de nuestras conductas y emociones.

¿Puedo acudir a un filósofo asesor si tengo un diagnóstico psicológico o psiquiátrico?

Un proceso de AFS en ningún caso sustituye el abordaje psicológico o psiquiátrico, pero sí puede complementarlo, pues todo ser humano tiene una dimensión filosófica irreductible. Todo el mundo puede acudir a un filósofo asesor siempre que de forma sincera quiera llevar a cabo una indagación filosófica, iniciar un camino de autoconocimiento filosófico.

Los requisitos mínimos, además de tener el señalado objetivo de filosofar, son:

Cuando el filósofo considere que el objetivo que busca el consultante no se ajusta al enfoque filosófico, o bien que sus condiciones cognitivas y emocionales no permiten el diálogo filosófico, se lo hará saber y, si procede, lo derivará al especialista correspondiente.

¿Cuál es la diferencia entre el Asesoramiento filosófico sapiencial y otros enfoques de Asesoramiento filosófico?

El Asesoramiento filosófico sapiencial se basa en el «diálogo filosófico entendido no sólo como un espacio de indagación racional, sino también de toma de conciencia y de discernimiento contemplativo […]. Este diálogo indisociablemente indagativo y contemplativo distingue este enfoque de aquellos que identifican, en buena medida, el método del AF con el denominado “rational thinking”: el ejercicio del pensamiento discursivo entendido exclusivamente como deducción sustentada en las leyes de la lógica y de la probabilidad».

Un rasgo distintivo del Asesoramiento filosófico sapiencial es que entre sus objetivos centrales está «el conocimiento de sí mismo entendido como un conocimiento de alcance no meramente psicológico, sino ontológico». El Asesoramiento filosófico sapiencial, por lo tanto, «parte del supuesto de que el asesorado es alguien cuya identidad central en ningún caso puede definirse por sus contenidos, procesos o estados mentales; de que, en su más íntimo centro, es más originario y potencialmente más fuerte que sus condicionamientos ambientales, biológicos y psicológicos. El filósofo asesor invita a su interlocutor a reconocer vivencialmente ese centro incondicionado y libre, a establecerse en ese fondo lúcido más originario que sus contenidos psíquicos cambiantes».

Por otra parte, el Asesoramiento filosófico sapiencial busca sacar a la luz la sabiduría interna latente en el consultante a través de un diálogo mayéutico que se orienta a favorecer su propia comprensión. «Se diferencia, por tanto, de los enfoques en los que el asesor ofrece unilateralmente consejos o respuestas como si estas pudieran suplir las comprensiones que el consultante alcanza por sí mismo —las únicas que son realmente suyas y que le permiten ir un paso más allá con respecto a su nivel de conciencia actual—.»

Extraído del documento «Características y presupuestos del Asesoramiento filosófico – Enfoque sapiencial» de Mónica Cavallé

¿Tengo que cuestionar o dejar a un lado mis creencias religiosas?

El Asesoramiento filosófico sapiencial es respetuoso con las cosmovisiones del consultante, con su forma de religiosidad o ausencia de ella.

Las ideas del consultante solo se ponen en cuestión en la medida en que el propio consultante reconoce que le generan sufrimiento evitable y frenan su desenvolvimiento vital.